“El miedo lo hizo audaz” Ovidio.

Tener miedo es útil. Tenemos miedo porque percibimos un peligro. Tenemos miedo porque nuestro sistema nervioso, de forma natural, se activa preparándonos para la lucha o para la huida. Cuando el peligro es real, el miedo es funcional.  El miedo superado nos hace valientes al dar valor a nuestras acciones, como recuerda R. Tagore: “La lección más importante que puede aprender un hombre no es que en el mundo existe el miedo, sino que depende de nosotros sacarle provecho y que se nos ha concedido transformarlo en valor”.

Miedo

El problema viene cuando percibimos algo como un peligro que no lo es realmente, o cuando infravaloramos nuestros recursos para hacerle frente  y esto nos bloquea o nos hace evitar situaciones que, de no percibirlas de ese modo, podríamos superar sin dificultad.

Huir es la mejor respuesta cuando no tenemos recursos para enfrentarnos al peligro, pero esta solución, útil en algunas circunstancias, se convierte en un problema cuando es solo nuestra percepción y no la realidad la que nos hace tomar esta decisión. Como en otras muchas situaciones, una solución que es útil en algunos momentos y situaciones puede convertirse en un factor que genere el problema, lo mantenga y pueda llegar incuso a empeorarlo.

 

quedarse en blanco

Cuando huimos o evitamos un peligro que no lo es,  el miedo que sentimos se hace cada vez mayor y puede llevarnos a huir de cualquier dificultad, cada vez más pequeña, limitando así nuestra vida en muchos aspectos.  “Mira al miedo de frente y dejará de perturbarte” dijo Sri Yukteswar.

 

Si la percepción de la situación es proporcional al peligro que esta representa, nuestro sistema nervioso generará una respuesta funcional que nos protegerá y el miedo que sentimos será útil porque nos guiará en la dirección adecuada: la lucha si evaluamos que tenemos recursos para hacerle frente, o la huida si consideramos que el peligro nos supera. Si nuestra percepción del peligro es desmesurada y no se corresponde con la peligrosidad de la situación, nos llevará hacia la huida, hacia la evitación que, de este modo empieza a conformarse como un problema y no como una respuesta adaptativa que nos ayuda a superarnos y a sobrevivir.

 

miedo

Las terapias farmacológicas actúan sobre la respuesta fisiológica, es decir, sobre los cambios que nuestro sistema nervioso produce en nuestro organismo para hacer frente al peligro, pero no actúan sobre nuestra percepción de la realidad, verdadera clave del asunto. El problema no quedará definitivamente resuelto hasta que la percepción distorsionada no sea capaz de ajustarse de nuevo a la realidad.

El miedo que tenemos que vencer es el que nos paraliza y bloquea, impidiéndonos utilizar nuestros recursos y que no nos deja desarrollar todo nuestro potencial. El miedo que nos hace creer que no podemos, que nos  empequeñece ante la adversidad es el que tenemos que combatir para evitar que nos deje esas heridas profundas que no se ven pero que pueden dañar muy seriamente nuestra calidad de vida

Como dijo F. Pessoa: “Llevo conmigo las heridas de las batallas que he evitado”

 

 

 

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Psico Genio

Con este blog inicio una nueva experiencia personal y profesional en la red. En él quiero recoger información sobre cómo abordar diferentes trastornos psicológicos desde la perspectiva del lenguaje y la comunicación, aunque no solo. Su  nombre “Psico” quiere recoger su relación con el universo de la psique humana, esto es bastante obvio. El apellido “Genio” se debe a que forma parte de un proyecto más amplio que inicié hace ya varios años y que bauticé  con el nombre de IDEAGENIO. Con él quise representar el poder creativo de la mente humana y su inmensa capacidad para resolver problemas y desafíos. En ese vasto universo se incluye el lenguaje, la comunicación y la psique, aspectos en los que este blog fijará su atención con mayor precisión. En esta ocasión aparecerá también una parte de su reverso, su sombra: la capacidad del lenguaje y de la comunicación para crear problemas adaptativos e incluso graves trastornos psicológicos.

Muchos son los maestros que han iluminado mi camino. Quisiera destacar ahora a cuatro de ellos: M. Erickson, G. Bateson. P. Watzlawick y G. Nardone.  Sus reflexiones, experiencias y conocimiento han sido y siguen siendo para mí una fuente inagotable de inspiración.  Ellos continuaron un camino iniciado por muchos otros que también aparecerán en Psico Genio; también lo harán aquellos que siguen hoy alimentando con nueva savia este frondoso árbol de sabiduría.

Como dijo Antifonte: “No hay nada que no pueda ser curado por las palabras”. Descubrir ese poder de las palabras es una auténtica aventura de descubrimiento y a ese viaje alucinante he dedicado mucha de mi energía y gran parte de mi vida.

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